Historia de Torrehermosa

La fundación de Torrehermosa, como se escribe hoy, o Torreformosa y Torre Hermosa (como hace muchos años se escribía), data de principios del siglo XIII. Consta que en 1222 ya era un pueblo habitado por los árabes que conquistaron la Península Ibérica, y sólo treinta años después, sus habitantes eran ya todos cristianos, debido al celo de don Bernardo de Agén.

La localidad de está construída en la vertiente de una montaña, y al resguardo de la misma. Si miramos hacia lo alto, podemos observar los restos de una torre, la torre de Torrehermosa. Sin embargo, la actual torre es sólo la base en ruinas de lo que en su día dió nombre a esta villa, pues hace ya muchos años un rayo cayó sobre el impresionante capitel que la adornaba, desmoronando así toda la torre.

La construcción de la torre original fué llevada a cabo por los mismos árabes que ocuparon esta villa, principalmente para la vigilancia del valle y de las tierras de los alrededores.

Los visibles restos de la que actualmente se alza fue un torreón que se construyó posteriormente sobre las ruinas de tres o cuatro metros de la anterior. Esta vez fueron los cristianos durante la reconquista los que la volvieron a levantar, usándola para los mismos propósitos que los árabes.

Podemos observar una curiosa construcción de piedra oscura todavía en pie, en uno de los laterales de la montaña dando la cara al pueblo. Esta construcción de orígen medieval llamada todavía hoy "nevera", o "la nevera", era un foso de unos cuatro metros de diámetro y cinco metros de profundidad, cubierto con la bóveda de piedras que aún se osberva en la actualidad. Su utilidad, como su propio nombre indica, era la de almacenar la nieve del invierno con el propósito de conservar los alimentos. Su uso no era de una única casa o familia, sino de toda la comunidad.

Con el tiempo, la población de Torrehermosa fue creciendo cada vez más, hasta tal punto que la nevera no era suficiente para almacenar todos los víveres y alimentos de los habitantes de la localidad, por lo que empezó la construcción de las bodegas. Al igual que la nevera, y también al resguardo de la montaña, servían para almacenar los alimentos y víveres del pueblo, con la diferencia de que cada casa o familia poseía la suya propia. Pueden observarse sus pequeñas puertas, frecuentemente construídas unas junto a las otras, en lo alto de la montaña o por los alrededores del municipio. Algunas de ellas siguen todavía usándose, aunque obviamente no guardan alimentos, sino herramientas, piezas obsoletas de caracter agrícola u otros objetos de escaso valor.

El rey don Felipe V, por cédula del 10 de noviembre de 1708, le concedió el título de "Fidelísima y muy honrada villa de Torrehermosa".

En el año 1734 se termina la construcción de la iglesia a San Pascual Bailón, poco después de su Canonización, como así narra una escritura en la misma: "Alfonso Martínez Campillo de Aragón me fecit 1734". El objeto de la construcción fue incluir el espacio de la casa en que nació el Santo (que fue derribada) y así mismo acoger a las numerosas peregrinaciones que, especialmente en la fiesta del bienaventurado, acudían a Torrehermosa.

La humilde habitación en la que San Pascual nació (la cual es ahora parte de la iglesia) quedó marcada por la inscripción grabada en su pared "Aqui nazio San Pascual Bailon". Dicha inscripción se conservó lo menos hasta 1664, en la que según el archivo parroquial, la visitó el Obispo.

Según consta en los archivos parroquiales, la iglesia estuvo en ruinas ya desde sus comienzos, es decir, desde su construcción. La antígua iglesia que San Pascual frecuentó coexistió con esta mayor, pues consta, por el archivo parroquial, que en 1733 fue admirada por el Obispo en visita oficial.

En 1954 se inagura la ermita de la Virgen de la Sierra, situada en las afueras de la localidad, y construída sobre otra de menor tamaño y mucho más antígua que ésta. La construcción de este nuevo templo fue todo un reto, pues fue levantada únicamente con las limosnas de los vecinos de Torrehermosa, y al afán de su antíguo párroco don Aurelio Gómez.

En el año 1976, un rayo vuelve a caer sobre la cúpula de la iglesia, deterirándola más todavía. Este nuevo templo se colocó sobre el retablo del antíguo, pero como resultaba pequeño, don Florentino García Andrea mandó construir otro.

La iglesia fue restaurada casi completamente por el arquitecto Don Miguel Ángel Bordejé y por petición de la diputación de Zaragoza en los años 1984-85. La antígua pila bautismal, que se conservaba en la sacristía, se colocó en la hermita de Nuestra Señora de la Sierra. La pila bautismal del santo se conserva en la actualidad en la sacristía.

Finalmente, en el año 1987 se inicia la reconstrucción de la iglesia, recuperando así todo su esplendor, el cual puede observarse en la actualidad.